La pincelada del 2020…

“Ya lo pasado, pasado”… pero nos debe interesar

Por Marlene Martínez Leal (*)

Imagen ilustrativa: Wikimedia Commons | Notimex TV

Sin duda estamos por concluir un año que dejó mucho qué analizar para el presente y el futuro (no solo el siguiente año, sino en un largo plazo).

Un enero con una incertidumbre económica derivada del paquete económico aprobado en 2019; una crisis más cruda por la enorme carga de programas sociales que se vieron favorecidos por el nuevo sistema administrativo; una deuda externa que en lugar de disminuir se renegoció por haberse incrementado.

Un febrero que más que celebrar la Promulgación de nuestra Carta Magna, nos ha vuelto la mirada a nuestro sistema legislativo, cada día más robusto más no por ello sea eficiente.

Un marzo en el cual la pandemia nos alcanzó como nación, de la cual se tomaron medidas para contenerla (a la “mexicana” sin duda), quedando como evidencia mas de un centena de muertes y miles de contagiados, hoy movidos por un semáforo epidemiológico que nos dice qué hacer pero que no ha logrado permear en la cultura de la prevención.

Un abril y mayo donde antes que festejar a los niños y las madres o el día del trabajo, se estaba más preocupado por la pérdida de empleos formales y por difundir contenidos significativos para los pequeños en un “aprende en casa”.

Un junio, julio y agosto en donde la carga presupuestal fue movida a programas sociales (insuficientes y paliativos) para poder mitigar parte de los problemas económicos generados por la pandemia.

El verano se convirtió en un periodo de aislamiento social en el que el turismo quiso salir a flote; sin embargo, en nuestro país, eventos como los huracanes en las costas de Yucatán y Quintana Roo hicieron que nos viéramos cuán débiles somos frente a la naturaleza. También hay que reconocer la ardua y diaria labor de quienes se han dedicado no solo a combatir el COVID-19, sino la pobreza y la falta de oportunidades. Muchos trabajadores pusieron manos a la obra para sacar a flote sus necesidades y no dejar todo a un sistema burocrático.

Un septiembre en el que el home office y el aprendizaje a distancia se vieron condicionados por la conectividad, donde las compañías ofrecieron sus “paquetes” de conexión y entretenimiento cuando gran parte de la población tenía como prioridad saber qué tendría en la mesa en vez de “los megas para navegar”. Hoy, sabemos que dentro de la “canasta básica” se deben incluir estos servicios, ya que el gobierno federal estimó que es probable que la cobertura universal de conectividad sea hasta 2022.

Un octubre en el que los primeros ensayos sobre las vacunas contra COVID-19 fueron puestas a prueba en humanos y en las cuales, el gobierno nacional, dijo estar preparado para adquirir tan esperada inoculación, toda vez que los contagios y los decesos por esta enfermedad fueron en aumento sin parar. Gobiernos estatales que se dieron a la tarea de restringir actividades con el fin de detener la propagación del virus, dada la baja infraestructura y capacidad instalada para su atención.

Un noviembre en el cual la economía hizo su “agosto” con un buen fin, que permitió incentivar la economía con las ventas “on line” de muchas cadenas comerciales por más de quince días para no tener aglomeraciones de personas en sus tiendas por las “ofertas”. Una Ciudad de México que ya tenía repunte de casos por enfermedades respiratorias y que mantuvo un semáforo naranja desbordándose a rojo por semanas, pero con “precaución”. La legalización de la comercialización del cannabis, es un duro golpe al narcotráfico, pero que acaso ¿no es algo muy semejante con e tabaco y el alcohol?

Un diciembre en que se aprobó un presupuesto donde los recortes a los estados son evidentes, donde vemos que los programas sociales siguen siendo la bandera. Hay un dicho “no les des el pez, enséñale a pescar”; ¿cuándo nos enseñarán a pescar y queramos aprender? Esperemos que los peces no se acaben. Este mes inició la vacunación contra COVID-19 en su primera etapa: personal médico, para culminar en 2021 o 22 según los recursos y las dosis que se tengan, así como el grupo de edad al que se pertenezca. En su defecto, si algún laboratorio o empresa privada la comercializa, quien tenga el recurso la podrá obtener.

Un año en el cual, las instituciones financieras hicieron por primera vez “reestructuraciones” básicamente sobre la buena voluntad y palabra de los acreedores. Donde las instituciones políticas han hecho gala de sus comerciales en diferentes medios apoyando sus campañas en el desprestigio del “otro”, mas no en programas y propuestas que sean congruentes con nuestra realidad.

Siempre habrá tiempo para hacer algo diferente y mejor…

En este último día del año hay que considerar lo pasado para hacer un mejor presente y obvio, un futuro.

¡Excelente fin de año 2020 y bienvenido 2021!

(*) Marlene Martínez Leal

Maestrante en Administración por la FCA-UNAM. Lic. en Política y Gestión Social por la UAM-Xochimilco. Docente de la UNAM en la Facultad de Economía, Profesor Invitado en el Facultad de Contaduría y Administración. Investigador independiente en problemas y proyectos vinculados al Desarrollo (administración, economía, política, sociedad y relaciones internacionales). Miembro actual y activo de la AMEI, AMECIP, ALAST, SOMEE. Ponente en diversos congresos y seminarios.

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