La balanza de pagos (Cuenta corriente), indicador de desarrollo en las economías

Al reducir la cantidad deficitaria de nuestra balanza corriente tendríamos mayores ingresos que gastos y, por lo tanto, una capacidad de ahorro y de inversión sin recurrir a más créditos

Por Dr. Rubén Sánchez Orozco (*)

Imagen ilustrativa: Filip Filipovic (Pixabay)

La balanza de pagos es un registro contable sobre todas las operaciones que realiza un país con sus contrapartes internacionales. Una de sus definiciones es “La balanza de pagos es un documento contable en el que se registran operaciones comerciales, de servicios y de movimientos de capitales de un país con el exterior”.

La balanza de pagos es un indicador macroeconómico que proporciona información sobre la situación económica del país de una manera general. Es decir, permite conocer todos los ingresos que recibe un país procedente del resto del mundo y los pagos que realiza tal país al resto del mundo debido a las importaciones y exportaciones de bienes, servicios, capital o transferencias en un período de tiempo.

En un sistema económico como el actual (globalizado) la importancia de revisar este tipo de intercambios (Información) es fundamental para entender las relaciones comerciales y financieras entre las naciones y determinar situaciones de independencia o dependencia económica, de crecimiento o estancamiento, entre otros.

Describiremos la estructura de la balanza de pagos en México. Dentro de la balanza de pagos existen cuatro cuentas principales, como se observan en los cuadros de BANXICO:

  • Balanza por cuenta corriente: Esta balanza es la más importante ya que es la más utilizada para conocer el estado de la economía de un país. Aquí se incluyen las importaciones y exportaciones de bienes y servicios, además de las rentas y transferencias. A su vez, se subdivide en cuatro subcuentas: balanza comercial, balanza de servicios, balanza de rentas y balanza de transferencias.
  • Balanza de cuenta de capital: Se registra el movimiento de capitales, por ejemplo, las ayudas que llegan del extranjero o la compra y venta de bienes que no son financieros.
  • Balanza de cuenta financiera: Se recogen los préstamos que pide un país al extranjero, las inversiones o depósitos que los países extranjeros efectúan a un país.
  • Cuenta de errores y omisiones: Esta cuenta se incluye dada la dificultad de calcular con extrema precisión el total de exportaciones e importaciones de un país.

Cada una de estas balanzas dan un saldo independiente que puede ser positivo o negativo:

  • Superávit: En el caso de que el saldo de un tipo de balanza sea positivo estaremos hablando de que la balanza está en superávit.
  • Déficit: En el caso de que sea el saldo sea negativo.

Sin embargo, no se busca el equilibro de cada una de estas balanzas por sí solas, sino el equilibrio global de la balanza de pagos. Por consiguiente, la balanza de pagos siempre estará en equilibro, por ejemplo, un déficit en la balanza por cuenta corriente será compensado con un superávit en la balanza por cuenta de capital. Ya que, si un país tiene más compras que ventas, el dinero lo debe obtener por algún lado, bien por medio de inversiones, bien por préstamos extranjeros.

Ahora bien, revisaremos primeramente los comportamientos de la balanza corriente para determinar el crecimiento o decremento de su relación comercial con el mundo. Recordemos que esta balanza contabiliza las importaciones y exportaciones de bienes y servicios, además de las rentas y transferencias.

El siguiente cuadro nos muestra las variables generales de la balanza corriente comparada 2019-2020 del primer semestre y anual.

Como podemos observar, el total de la cuenta corriente se redujo en un 67.68% respecto al mismo periodo del 2019, lo que refleja el paro de las operaciones o transacciones comerciales de México con sus contrapartes internacionales. La reducción entre las cuentas de crédito y débito son similares, es decir, los porcentajes reflejados muestran descensos parecidos del 19.44 y 20.68%, respectivamente. Sin embargo, la caída de crédito más fuerte fue en el concepto de Servicios (Trasportes, Viajes, Servicios financieros, Seguros y Pensiones) al reflejar un 43.15% menos y el Ingreso Primario (Utilidades y Dividendos) con una disminución de 35.71%, propiciado por la reducción de actividades económicas en este periodo.

Al realizar un análisis general, podríamos inferir que, en una balanza comercial, siempre se buscará el superávit más que un déficit, lo que significaría que vendemos más de lo que compramos y, por lo tanto, tenemos una capacidad de ahorro y de inversión, situación que no sucede cuando tenemos balanzas deficitarias. Desde esta perspectiva al reducir la cantidad deficitaria de nuestra balanza corriente tendríamos mayores ingresos que gastos y, por lo tanto, una capacidad de ahorro y de inversión sin recurrir a más créditos. Con la información del cuadro anterior se da este supuesto al pasar de un déficit de (-)7,092 millones de dólares en el periodo enero-junio de 2019 a (-)2,292 millones de dólares en el mismo periodo de 2020 en la balanza corriente, reduciendo el déficit en 4,800 millones de dólares.

Con lo anterior podríamos decir que tenemos dos efectos para la cuenta corriente, una positiva y una negativa. La primera, es que reducimos el déficit y, por lo tanto, tuvimos más ingresos que gastos en comparación con en el periodo anterior, y eso favorece nuestro equilibrio entre entradas y salidas monetarias. En la segunda, al observar las cifras, estas nos indican una reducción en los importes debido a la disminución de operaciones y por lo tanto una baja en la dinámica de la comercialización, lo cual es negativo para la operación y generación de productividad económica en México.

El siguiente gráfico nos muestra el comportamiento histórico de la cuenta corriente mexicana y cómo se han incrementado los saldos en millones de dólares, indicando el crecimiento de las operaciones y transacciones comerciales de México y el mundo, principalmente con los Estados Unidos, así como también el incremento deficitario de la cuenta corriente principalmente en los últimos años.

De los 162 datos trimestrales revisados de 1980 al segundo trimestre del 2020, se observan solo 27 saldos con superávit o saldo positivo, mientras cifras deficitarias fueron 135. En el periodo de 1982 a 1987 se produjeron los superávits de la balanza corriente con más regularidad, recordemos que en este periodo la economía mexicana se encontraba con problemas económicos, y se iniciaba la promoción a nivel internacional del sistema económico neoliberal. Es importante recordar que en este periodo el PIB promedio estuvo por debajo del 0.5%.

A partir de 1988, la cuenta corriente se incrementó con déficits más marcados de (-)1,453 a (-)7,908 millones de dólares en 1994. En este periodo del sexenio de Carlos Salinas se dieron los siguientes eventos: firma del TLCAN, México fue aceptado en la OCDE y existía una fuerte estimulo crediticio en el país, el PIB creció en promedio un 3.60%.

En 1995, la crisis en México generó una reducción en las transacciones comerciales reduciendo el intercambio y propiciando superávits mínimos de la balanza corriente, sin embargo, en solo dos años se retomó el camino comercial reflejando cifras de (-)4,714 millones de dólares de saldos deficitarios y al terminar el sexenio se reflejó una balanza deficitaria en promedio de (-)2,520 millones de dólares y cerrando en el último trimestre de 2000 con un déficit de (-)6,254 millones. En este sexenio el PIB promedio fue de 3.36%.

Durante el sexenio de Vicente Fox, la balanza corriente promedió un déficit de (-)2,203 millones de dólares, el mayor déficit fue de (-)5,768 millones de dólares en el IV Trimestre del 2001, cifras mejor balanceadas respecto a un superávit y déficit sobre la balanza de cuenta corriente. El PIB promedio en este sexenio fue de 1.95%.

En el periodo de Felipe Calderón, el déficit promedio trimestral de la balanza corriente fue de (-)2,914 millones de dólares. Con la crisis mundial y la reducción en el comercio, las cifras de la balanza de cuenta corriente se redujeron; sin embargo, después de pasar el 2009, las cifras se incrementaron nuevamente y se alcanzaron cifras deficitarias de (-)6,588 millones de dólares trimestrales. El PIB promedio en este periodo fue de 1.76%.

el ultimo sexenio, el de Enrique Peña, el déficit promedio trimestral de la cuenta corriente fue de (-)6,320 millones de dólares, alcanzando déficits máximos históricos trimestrales de (-)11,706 millones de dólares. El PIB promedio alcanzado en este periodo fue de 2.24%.

En la actual administración el promedio deficitario trimestral de la cuenta corriente ha observado un importe de (-)1,107 millones de dólares; el monto máximo deficitario se observó en el primer trimestre de 2019 en (-)11,476 millones de dólares. A partir de ese trimestre, el déficit de la cuenta se ha reducido sustancialmente, ya que en el segundo trimestre de 2019 las cifras mostraron un superávit de 4,385 millones de dólares cifra jamás vista en los últimos 40 años en la cuenta corriente. Para los siguientes trimestres, las cifras revisadas fueron de (-)451.2 y de 3,192.5 millones de dólares. Para el 2020 las cifras de los dos primeros trimestres fueron de (-)2,296.7 y 4.8 millones de dólares respectivamente.

Concluyendo con la revisión general del comportamiento de la cuenta corriente, podemos observar la correlación negativa entre los déficits de la cuenta corriente y el crecimiento del PIB, es decir, a mayor déficit de la cuenta corriente mayor crecimiento del PIB en México. Lo delicado es que en el ultimo sexenio (2012-2018) el déficit alcanzó niveles del doble observado anteriormente y el crecimiento del PIB no tuvo los niveles de mayor crecimiento obtenidos con déficit menores de la cuenta corriente, lo que supone un mayor aumento de la desigualdad comercial entre México y sus contrapartes internacionales. Además de generar mayor endeudamiento tanto privado o público y tener que seguir pagando por el servicio de la deuda grandes cantidades de recursos.

(*) Dr. Rubén Sánchez Orozco

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM, con la tesis El mercado de valores y su modernización en México. Posgrado en Mercado de Valores, por la Universidad Anáhuac México Norte. Posgrado en Banca de Inversión por el Instituto de Capacitación Financiera. Maestría en Finanzas, por la Universidad Anáhuac México Norte, con la tesis Los requerimientos de capital, base fundamental para la administración de riesgos. Doctorado en Administración Pública, por la Universidad Anáhuac México Norte, con la tesis El poder legislativo frente al subdesarrollo económico de México.

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