La contribución de las vanguardias históricas del siglo xx al arte contemporáneo

Por Carlos Julio Miranda Morales (*)

Imagen ilustrativa: (wjlaser48/pixabay

El Cubismo

Pablo Picasso termina su famosa obra Las señoritas de Avignon (o Las señoritas de la calle Avinyó, calle de prostíbulos en Barcelona), en 1907. Este cuadro que representa a prostitutas de la mencionada calle, desató una de las mayores polémicas de la Belle Époque parisina y fue precisamente el cuadro que marcó el comienzo del estilo llamado cubista.

Junto a Picasso, fueron George Braque y Juan Gris (seudónimo de José Victoriano González) los principales inspiradores del movimiento a los que se unieron grandes maestros de la pintura como Fernand Leger, Jean Metzinger y quien fuera además teórico del cubismo, Albert León Gleizes.

Pero no fue hasta el 25 de mayo de 1909 que el crítico Louis Vauxcelles en el Salón Gil Blas, nombró “cubistas” a estos artistas que exhibieron sus polémicas obras inspiradas en este estilo junto a la ya controversial pintura de Picasso.

Por otra parte, la teoría acerca del movimiento cubista iba tomando forma en las reuniones del edificio Beteau-Lavoir, donde vivían Picasso, Juan Gris y el escritor francés Max Jacob. Asistentes asiduos a estas reuniones del grupo lo fueron el pintor francés Henri Matisse y el mexicano Diego Rivera, quien sería uno de los más grandes pintores muralistas de México, así como los escritores franceses Jean Cocteau y Guillaume Apollinaire. Fue precisamente este último quien en mayor medida contribuyó, con textos como el “Les Peintres cubistes” en 1913, a elaborar la estética sustentadora del movimiento cubista.

Es también conocida la gran influencia que tuvo en el joven Picasso el arte primitivo expuesto en el Museo del Trocadero en París, con sus máscaras africanas.

Sin embargo, la mayor influencia al cubismo la podemos encontrar en la obra del pintor del postimpresionismo francés Paul Cézanne (1839-1906), quien transformó los espacios de su entorno en figuras geométricas simples como la esfera, el cilindro y el cubo, afirmando, además, que la naturaleza no se dibuja sino que se recrea a través de colores y volúmenes en distintos planos.

La importancia de Cézanne no se limita solamente a lo anterior, sino que toda su obra establece las bases para la transición entre los conceptos artísticos del siglo XIX y el arte vanguardista del siglo XX y posterior.

La exhibición pública del cubismo como movimiento plástico, se hizo en el Salón de Otoño de 1910, con la participación de muchos artistas de este estilo pictórico.

Con esta influencia y con las herramientas aportadas a finales del siglo XVIII por las recientes investigaciones sobre la percepción humana, los vanguardistas del XX y en especial los cubistas europeos, se lanzaron a la conquista de las nuevas formas que asombrarán sin precedentes al mundo moderno.

Las características del cubismo

En primer lugar, los pintores cubistas hicieron un replanteamiento de la obra de arte en cuanto a la forma, la perspectiva, el movimiento, el volumen, el espacio, el color y en la relación temporal.

El espectador ya no puede ser “un simple contemplador” de la obra, sino que tiene que rearmarla en su mente, es decir, que tendrá una participación “activa” (“no pasiva”) como espectador para poder comprenderla.

Se alejan de la visión realista de la naturaleza observando los objetos desde varios puntos de vista. “Representación simultánea de objetos e incluso en diversos espacios temporales”.

Ausencia de profundidad espacial. La bidimensionalidad del objeto pictórico es lo esencial a representar en un cuadro.

Concepción formal basada en la recreación intelectual e intuitiva de las cosas.

Fragmentación de las formas y del espacio en planos interrelacionados por una singular austeridad cromática y las líneas.

Las perspectivas del objeto son diferentes y superpuestas con penetraciones de unas partes en otras.

Uso de planos representados en negativo-positivo, sombreados arbitrarios y transparencias.

Colores típicos: grises, negros, ocres y en su segunda etapa, el uso de técnicas del collage. Los temas más frecuentes: el bodegón y el retrato.


Etapas del movimiento cubista

Cubismo Analítico. (1909-1912)

Esta etapa del cubismo le debe su creación a la naciente amistad de sus principales gestores: Picasso y Braque en 1909. A pesar de ser la primera y más pura de las creaciones de este estilo, es la más difícil de entender ya que la fragmentación de las formas en múltiples figuras geométricas es su principal característica que nos permite la reconstrucción de la imagen reordenándola en nuestra mente tal como suponemos que la ve su creador.

Esa reconstrucción de la imagen fragmentada casi en su totalidad y de difícil decodificación, nos obliga a analizarla con detenimiento y es entonces cuando descubrimos, dentro de ese “caos figurativo”, aquellas partes más significativas de la forma que nos ofrece el autor y que fueron hábilmente resumidas en su fisonomía esencial. Otra de las características de esta etapa analítica es la limitación en la aplicación del color, resumiendo los tonos a grises, ocres y negro que convierten a la obra en una pintura casi monocromática.


Cubismo Sintético. (1912-1914)

En esta etapa lo más significativo fue la incorporación de las técnicas del collage, que consiste en pegar sobre el lienzo, elementos comunes y gráficos como páginas de diarios, papel de tapicerías, partituras, naipes, telas y objetos diversos. George Braque fue el primero en utilizarlas.

En su obra El portugués de 1911, aparecen la caligrafías y números, lo que abrió una nueva vía que llevó al segundo período del cubismo que finalizó en 1914. En 1912 Picasso realizó su primer collage Naturaleza muerta con silla de paja en el que añade al lienzo pasta de papel y hule. 

En cuanto al color se verán aquí tonos rojos y azules más puros y vibrantes que en la fase anterior. Las figuras son más simples, más sencillas de entender porque son más figurativas y mucho más claras en su representación. Los objetos ya no se reducen a figuras geométricas expuestos en diversos puntos de vista hasta ser irreconocibles, sino que se reducen solo a sus atributos esenciales, donde puede verse con claridad lo que son.

El cubismo fue el punto de partida o un componente esencial de algunos otros movimientos como el constructivismo, el futurismo, entre otros.

 (*) Carlos Julio Miranda Morales 

Profesor en la Escuela de Diseño Gráfico en la Universidad Marista en México, graduado de Maestría en Comunicación Audiovisual; Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana y Licenciado en Pintura por la Academia de Bellas Artes San Alejandro; profesor del Consejo Nacional de Cultura y el Museo de Bellas Artes de La Habana, Diseñador Gráfico en la TV cubana.

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