El PIB dentro del modelo neoliberal y los resultados de este en la economía del mundo

Por Dr. Rubén Sánchez Orozco (*)

Imagen ilustrativa: 3844328/Pixabay

Anteriormente se revisó el comportamiento del PIB entre los países desarrollados, México y algunos países Latinoamericanos. Se concluyó que que la tendencia negativa del Producto Interno Bruto no había sido resuelta por el modelo neoliberal y que incluso los resultados confirmaban una continuidad en la tendencia negativa en el crecimiento del PIB en el mundo.


Ahora contestaremos las siguientes preguntas: ¿por qué seguir defendiendo el modelo neoliberal?, ¿cuál es la razón y conveniencia, y a quién beneficia verdaderamente?


Las respuestas

El modelo neoliberal, si bien no ha propiciado un cambio de tendencia a crecimientos razonables del PIB, porcentualmente hablando, sí ha generado un aumento considerable de los productos y bienes generados y negociados entre los países y sus relaciones comerciales y con ello, el incremento de los recursos realizados en sus economías. Para el caso de México, Canadá y los E.U., las cifras son importantes, pero para los países del norte lo son aún más. Esto explica la defensa del modelo neoliberal. El siguiente gráfico muestra los niveles y su tendencia.

Como podemos ver, los incrementos —sobre todo después de la implementación del modelo globalizador— han generado para los E.U. un importante crecimiento en los importes realizados en su economía. El siguiente cuadro muestra los niveles de importe y sus porcentajes de crecimiento por décadas.

El cuadro muestra el retroceso sobre el crecimiento mostrado para México en la década de los 60 y 70; inicia con la entrada del modelo actual en la década de los ochenta, reduciendo notablemente el ritmo de crecimiento en dinero a tan solo el 11.5%. En las décadas siguientes no se observaron crecimientos ni de la mitad de los obtenidos antes del neoliberalismo. A diferencia para los países del norte se identifica unos importes constantes con la entrada del modelo. El siguiente gráfico muestra la caída drástica en el crecimiento de los importes para México.

A nivel internacional, la situación es similar —exceptuando a China e India, que han sido los más relevantes en el aumento la cantidad de importes negociados—. Los países del G-7 han mantenido un crecimiento alto, pero no como los países mencionados. El gráfico siguiente muestra su comportamiento y se enuncian solo los importes de E.U., China, Japón y Alemania.

Ahora bien, esta riqueza se gestó con el modelo globalizador, es decir, con la aceptación de las nuevas teorías de la liberación de fronteras para generar el crecimiento y desarrollo de los países más atrasados, y las promesas de cambiar la tendencia del PIB mostradas a principios de los años 80 a nivel mundial; es así como se instaura el modelo enfocado en la exportación y que permitiría la mejoría en la mayoría de los países emergentes.


La realidad fue otra; al revisar el crecimiento de los países emergentes observamos crecimientos menores a los manejados con modelos económicos anteriores al actual, y aunque se han incrementado los importes generados referentes al PIB, estos no se comparan con los montos obtenidos por las economías industrializadas.


El modelo neoliberal propuso inicialmente las siguientes condiciones para la implementación a nivel mundial y la obtención de resultados en el corto plazo: reducción de la participación gubernamental en la economía, es decir, la eliminación de empresas paraestatales; la liberación del tránsito de mercancías en las fronteras, eliminando principalmente aranceles e impuestos compensatorios; la reducción del gasto público para procurar finanzas públicas sanas y así disminuir el déficit público; la reducción de la deuda pública a niveles manejables, y la atracción de la Inversión Extrajera para promover el desarrollo económico, entre otras.


Para finales de los 80 y principios de los 90 se había cumplido la mayoría de las recomendaciones.


De esta manera, los factores de cambio para los países emergentes con el modelo globalizador fueron los siguientes:

  • Al abrir fronteras y permitir la libre entrada de mercancías, las beneficiarias fueron aquellas empresas que tenían mayor capacidad de producción, tecnología y capacidad financiera para poder entrar a los mercados y tener mucha más ventaja competitiva, tal y que como se observó en los años siguientes. En consecuencia, desplazaron a las empresas nacionales por las diferencias en las cualidades de competencia de empresas trasnacionales.
  • Otro efecto fue la baja en los ingresos gubernamentales por la eliminación del cobro de aranceles e impuestos compensatorios, lo que puso a los gobiernos en una situación difícil en cuanto al manejo del presupuesto.
  • Un punto más fue la reducción del gasto público, lo que obligó a la reducción de la productividad nacional y retrajo la cobertura de las políticas sociales del país. Esto motivó el abandono de los proyectos de inversión necesarios para el crecimiento económico.
  • Se dejó de proteger a la iniciativa privada —es decir, a los empresarios nacionales— reduciéndola significativamente, misma que fue desplazada por empresas trasnacionales. Este punto es fundamental para entender el traslado de la riqueza generada en los países emergentes a los países desarrollados y explica la demencia de defender el modelo a toda costa por parte de sus creadores.

La instalación de empresas manufactureras de capitales extranjeros en los mercados nacionales es parte fundamental de la extracción y traslado de plusvalía (el valor no pagado del trabajo del obrero que crea un plus, producto del cual se hace propietario el empresario). En el caso de los países subdesarrollados, el valor no pagado a los obreros es mayor que el escatimado a los trabajadores de países desarrollados. Así, reducen sus costos y aumentan sus utilidades. Además, la reducción de costos es mayor al sumarle materias primas baratas, costos de almacenaje más baratos, menor pago de impuestos, menor pago de prestaciones laborales y menor pago o evasión de seguridad social, entre otros factores. Los beneficios, por lo tanto, son aún mayores. Finalmente, los productos exportados por los países emergentes se venden en países de mayor poder adquisitivo a un precio determinado por los ingresos de esas naciones lo que hace que la utilidad sea mucho mayor.


Como lo mencionan Starosta y Caligaris, “Las cadenas aseguran la captura de beneficios extraordinarios por parte de las empresas ubicadas en la cúspide de la red. En la industria del vestido, por ejemplo, las plusganancias quedan en manos de los grandes compradores (marcas), en desmedro de los fabricantes textiles (plantas automatizadas) y las firmas intensivas en mano de obra. El mismo principio de redistribución de la plusvalía opera en el funcionamiento territorial de las empresas satélites. La subcontratación es el principal dispositivo de transferencia de valor. La compañía rectora obtiene ganancias superiores, fijando las condiciones de adquisición de los insumos provistos por sus abastecedores”.


En la etapa actual, la generación de plusvalía diverge significativamente de su distribución geográfica. El proceso de transformación de los valores en precios se consuma a escala internacional, acompañando el divorcio entre mercancías producidas en un país y consumidas en otro. La plusvalía gestada con bajos costos en las fábricas de países emergentes es plasmada en los mercados de Estados Unidos y Europa, bajo la gestión de las empresas transnacionales (Smith, 2010; 246-249). En esta nueva secuencia las transferencias internacionales de valor asumen una escala sin precedentes. Es así como funcionan el modelo neoliberal y sus consecuencias a nivel global.


¿Por qué seguir defendiendo el modelo neoliberal? Por conveniencia para las empresas trasnacionales por medio de la inteligencia de sus gobiernos, adaptando su pensamiento y permeándolo a la comunidad internacional.


¿Cuál es la razón y conveniencia? Porque genera mucha riqueza para las grandes corporaciones trasnacionales y cantidades pequeñas de beneficios económicos para las clases sociales de los países emergentes como reflejo de la actividad económica.


¿A quién beneficia verdaderamente?, A las empresas trasnacionales a sus naciones y a sus altas clases sociales.

(*) Dr. Rubén Sánchez Orozco

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM, con la tesis El mercado de valores y su modernización en México. Posgrado en Mercado de Valores, por la Universidad Anáhuac México Norte. Posgrado en Banca de Inversión por el Instituto de Capacitación Financiera. Maestría en Finanzas, por la Universidad Anáhuac México Norte, con la tesis Los requerimientos de capital, base fundamental para la administración de riesgos. Doctorado en Administración Pública, por la Universidad Anáhuac México Norte con la tesis El poder legislativo frente al subdesarrollo económico de México.

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