El PIB como indicador de crecimiento económico: ¿creceremos más del 4.6% en el 2021?

Por Dr. Rubén Sánchez Orozco (*)

Imagen ilustrativa: Stevepb/Pixabay

El índice de Producto Interno Bruto es un indicador general de la producción total de la economía de un país; se describe como la suma de todos los bienes y servicios finales que produce un país o una economía, elaborados dentro del territorio nacional, tanto por empresas nacionales como extranjeras, y que se registran en un periodo determinado (generalmente un año).

Además, el PIB es “interno” porque suma los bienes y servicios producidos dentro de un país, sea por los nacionales o por residentes y empresas extranjeras (si un mexicano trabaja en Estados Unidos, entra en el PIB norteamericano).

Cuando el PIB observa un crecimiento, significa que hubo más inversión y que se produjeron más bienes y servicios. Esto es beneficioso para todos porque habrá más empleo y más oportunidades para hacer negocios. Por el contrario, si la tasa del PIB es negativa durante un periodo determinado, la producción y actividad económica del país no aumentará. En estas condiciones, es probable que haya más desempleo y que esto afecte a las familias.

A través del tiempo, este indicador ha tenido una relevancia relativa, es decir, la interpretación general sobre el desarrollo económico de un país necesita un análisis más detallado que solo observar el PIB; sin embargo, es el indicador favorito para señalar y comparar en general el crecimiento de las economías.

Por tal razón, revisaremos el comportamiento del PIB de México con bases estadísticas desde 1961 al segundo trimestre de 2020, y podremos revisar los modelos económicos y sus crecimientos o disminuciones respecto al Producto Interno Bruto en los distintos periodos.

En 1940 se inicia el denominado modelo de sustitución de importaciones en México, el cual consistió en una política económica orientada a promover la diversificación y desarrollo industrial en México. El crecimiento se dio conjuntamente con el desarrollo de la siderurgia, de los metales, de productos químicos, de alimentos y bebidas, así como de maquiladoras de ropa y calzado.

La segunda guerra mundial fue un factor que demandaba bienes mexicanos por parte de países devastados. Esto ocasionó que se aumentaran las tasas de empleo al tratar de satisfacer también la demanda local. La imposibilidad de importar bienes de los Estados Unidos, propició que México reorientara su producción hacia adentro. Así, el país vio llegar mayor tecnología y maquinarias gracias a las ganancias generadas. (Elías, 1992), Cárdenas (1996).

De 1955 a 1970 se utilizó el modelo del Desarrollo Estabilizador, el cual tenía por objeto tratar de reducir la inflación y hacerse de tecnología de punta para maximizar el desarrollo industrial. Esta etapa se caracterizó por el endeudamiento con el exterior para financiar el gasto público, así como por detener los aumentos salariales.

Los resultados, si no fueron espectaculares, si fueron considerablemente buenos, ya que siguió el crecimiento sostenido del 6.81% promedio del PIB y una inflación menor al 5%. Además, poseía una estabilidad cambiaria con la misma política comercial anterior que era “la protección arancelaria, subsidios, exenciones de impuestos, control oficial de las organizaciones obreras, entre otras”. (Lustig (2002).

Con el presidente Luis Echeverria Álvarez se implementó el Modelo del Desarrollo Compartido. Si bien los objetivos de este modelo se basaron en lo que Cárdenas perseguía, el tratar de satisfacer las demandas minúsculas de los trabajadores (siempre y cuando no afectaran los intereses financieros de las empresas establecidas), el PIB en este sexenio fue de 5.97% promedio anual.

En el periodo del Lic. José López Portillo, el último modelo antes de entrar a la globalización, el PIB creció 6.5%.

A partir de 1982 el modelo a seguir en el mundo fue la globalización o neoliberalismo, el cual pretendía la reducción del gasto público, bajar las tasas de inflación, lograr una estabilidad financiera y fortalecer el ahorro interno (no gastar lo que no se tiene hasta tener una fuente de recursos sana). Se propuso reemplazar al Estado y sustituirlo por uno fuerte y eficiente. De ahí en adelante, las empresas nacionales serían las encargadas de reactivar e impulsar la economía. De esta manera, sin mucha intervención del estado, se fueron eliminando barreras al comercio exterior al disminuir el proteccionismo.

Entre 1985 y 1994 se llevó a cabo una buena desprotección de la industria nacional, el cual afectó a las ramas que habían sido esenciales en la política anterior. Los mercados internacionales eran más flexibles y abiertos, la privatización del sector público continuaba ampliándose y se daba prioridad a las actividades generadoras de divisas. El grado de industrialización era inferior al de las décadas anteriores a 1980.

La reorientación económica consolidó la posición del Gobierno para una primordial apertura comercial incorporándose al GATT, hoy OMC, y la firma del tratado de integración económica con los Estados Unidos y Canadá (TLCAN) en 1994 y diversos acuerdos con Centroamérica y Sudamérica, mejorando considerablemente las exportaciones e importaciones.

En el periodo neoliberal, el promedio del PIB en México fue de 2.24% anual, cifra muy por debajo de la generada en los 20 años posteriores al modelo neoliberal de 6.51% promedio anual.

A continuación, una tabla en donde se observa los promedios del PIB anuales mencionados.

PeriodoPIB % promedio Anual
Anterior al Neoliberalismo (1961-1982)6.51%
Desarrollo estabilizador (1961-1970)6.81%
Luis Echeverria Álvarez (1970-1976)5.97%
José López Portillo (1976-1982)6.55%
Miguel De La Madrid Hurtado (1982-1988)0.34%
Carlos Salinas de Gortari (1988-1994)3.60%
Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000)3.36%
Vicente Fox Quesada (2000-2006)1.95%
Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012)1.76%
Enrique Peña Nieto (2012-2018)2.44%
Neoliberalismo (1982-2019)2.24%

Como podemos observar, el mejor nivel de PIB logrado en el modelo neoliberal fue el del presidente Carlos Salinas de Gortari con un 3.60% promedio y el menor, fue con el presidente Miguel de la Madrid Hurtado con 0.34% promedio.

Dentro del periodo revisado se han alcanzado aumentos de PIB anuales del 11.91% en 1964, del 9.42% en 1968 y del 9.70% en 1979, todos obtenidos antes del modelo neoliberal; en tanto, los máximos obtenidos dentro del neoliberalismo fueron de 5.18% en 1990, de 6.85% en 1997, de 4.94% en 2000 y de 5.12% en 2010.

Con relación a las peores disminuciones porcentuales anuales del PIB, tenemos que estas se han realizado en el periodo del modelo globalizador, siendo las de 1983 con (-)3.49%, (-)3.08% en 1986, (-)6.29% en 1995 y (-)5.29% en 2009.

Es importante señalar que estas disminuciones fueron generadas por crisis coyunturales internas o internacionales, como fueron las crisis mexicanas de 1982 y 1986, provocadas por la caída de los precios del petróleo, las exigencias impuestas por el pago puntual de la deuda externa (agravadas por la sacudida de los mercados de capital cada vez que aumentaba la tasa de interés del pago de la deuda); la de 1995, ocasionada por la falta de renovación de los Tesobonos y la de 2009 provocada por las hipotecas en los Estados Unidos, lo que podría significar el aumento del riesgo sistemático de las economías en este modelo globalizador.

El siguiente grafico muestra el comportamiento del Producto Interno Bruto de México y su tendencia negativa.

Una vez revisado el PIB y su comportamiento en los últimos 60 años, podemos contestar la pregunta inicial del crecimiento del 4.6% para el 2021. La respuesta, de ser positiva, tendría dos aspecto a su favor: el primero seria que el crecer 4.6% respecto al PIB anterior no sería tan difícil, ya que solo hay que crecer a un ritmo todavía inferior al que teníamos en el 2019; este aumento sería sólo una recuperación de la perdida obtenida del año anterior, es decir, si perdemos 10.0% (en 2020) y crecemos 4.6%, en realidad seguiríamos perdiendo el 5.4% respecto a 2019, por lo que no es descabellado recuperarse un 4.6%.

La segunda sería que la teoría del análisis técnico de los gráficos nos muestra una posibilidad positiva de lograrlo, es decir, si observamos el grafico anterior, tendremos un comportamiento constante después de las caídas fuertes del PIB y su consecuencia inmediata una recuperación (como podemos observar, en 1983 el PIB cayó a niveles negativos de (-)3.49% y en el siguiente año, el PIB regresó a 3.41% positivo, mostrando un crecimiento porcentual del doble.

En 1995, la caída del PIB fue de (-)6.29%; para el año siguiente el PIB reflejó un aumento porcentual del 6.77%, o sea, regresó a niveles monetarios similares. En el 2009, el PIB se redujo en (-) 5.29% y para el 2010 el incremento fue de 5.12%, recuperando la caída anterior.

A diferencia del 1983, la economía mexicana actualmente se reconoce en mejores condiciones que las de los años ochenta y —como lo muestra el grafico— la recuperación de los últimos retrocesos del PIB se ha dado de inmediato, y a los niveles observados antes de la caída.

En caso contrario, no lograr el aumento del 4.6% del PIB provocaría la continuidad de los factores negativos que afectaron los primeros trimestres del año, como el paro de actividades económicas, la baja en los precios del petróleo, mantener cerrado el comercio internacional y el aumento de contagios y muertes por el COVIT-19.

Es así que la probabilidad de crecer en 4.6% para el 2021 es muy factible.

(*) Dr. Rubén Sánchez Orozco

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM, con la tesis El mercado de valores y su modernización en México.
Posgrado en Mercado de Valores, por la Universidad Anáhuac México Norte.
Posgrado en Banca de Inversión por el Instituto de Capacitación Financiera.
Maestría en Finanzas, por la Universidad Anáhuac México Norte, con la tesis Los requerimientos de capital, base fundamental para la administración de riesgos.
Doctorado en Administración Pública, por la Universidad Anáhuac México Norte con la tesis El poder legislativo frente al subdesarrollo económico de México.

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