La importancia de la inversión pública (infraestructura)

La actual situación es preocupante, ya que sin un aumento en la inversión pública en infraestructura principalmente, resultará difícil generar un escenario de mayor desarrollo económico, que permita las condiciones de mejora la calidad de vida de los mexicanos.

Por Dr. Rubén Sánchez Orozco (*)

Imagen ilustrativa: Pikist.com

Como se ha mencionado anteriormente, la inversión pública es fundamental para el crecimiento económico de cualquier país. El invertir en infraestructura es importante, ya que ésta determina los niveles y velocidad de crecimiento económico, estimulando la actividad productiva.

El no generar la suficiente inversión en proyectos de infraestructura ha generado un efecto desfavorable en los flujos de inversión, ya que se deja de atender la inversión que contribuye a impulsar la actividad productiva del país.

La inversión pública tiene alta rentabilidad social, debido a que tradicionalmente se concentra en el desarrollo de infraestructura que impacta de manera transversal a la sociedad, en bienes y servicios públicos, en cosas críticas como la salud, la educación, las comunicaciones, la generación de electricidad, por mencionar algunas.

Como lo mencionan algunos estudiosos, la infraestructura se refiere a la gama de sistemas que soportan a las sociedades y economías modernas. La palabra comprende una serie de activos físicos y servicios; entre ellos, caminos, puentes, vías férreas, puertos marítimos, aeropuertos, plantas generadoras de energía, redes de distribución, drenaje, sistemas de purificación de agua, vivienda, escuelas y hospitales (Prud’Homme, 2005; Carse, 2016).

El gasto público de inversión definido en el Presupuesto de Egresos de la Federación es generalmente presentado por el gobierno federal como el gasto público en infraestructura anual. Sin embargo, el gasto en inversión se ha modificado como concepto general y se han incorporado otros conceptos o términos que lo integran, ya que incluye otros tipos de gasto que se describen a continuación:

  • Gasto de obra pública: recursos destinados a construir, instalar, mantener, adecuar, modificar y demoler bienes inmuebles, así como a otros costos derivados de la realización de obras públicas.
  • Gasto de capital diferente de obra pública: recursos destinados a adquirir insumos, suministros para prestar servicios, cubrir costos contraídos con particulares y adquirir bienes y servicios, entre otros.
  • Otros gastos de inversión: recursos destinados a diversos fines como subsidios y fideicomisos públicos, privados o estatales. Dentro de los gastos de inversión pueden encontrarse los siguientes:
  • Gasto de inversión por concepto de gastos indirectos de programas de subsidios. Corresponde principalmente a subsidios a la prestación de servicios públicos; por ejemplo, subsidios al transporte ferroviario de pasajeros.
  • Gasto de inversión por concepto de recursos otorgados a fideicomisos públicos. Recursos otorgados a fideicomisos, por ejemplo, para la construcción de infraestructura aeroportuaria, ferroviaria, o bien, para el programa presupuestario Internet para todos”.1

El gasto público de inversión que nos aplica en el análisis es el gasto en obra pública e infraestructura física. El siguiente grafico nos muestra el avance porcentual de la inversión pública federal respecto al PIB de 1980 a 2009, reflejando una disminución considerable del mismo, al pasar de más del 10% a solo el 4.5%.

Es importante recordar que en la década de los 80, la economía mexicana sufrió varias situaciones financieras desfavorables, incremento en el pago de servicio de la deuda, nuevos endeudamientos, corrección en los precios del petróleo, fenómenos naturales que ocasionaron efectos en la economía y cambio en las políticas de gasto, etc. Todo lo anterior propició una baja en los montos de inversión pública para solventar los nuevos problemas sociales del momento; sin embargo, hasta la fecha los porcentajes de inversión pública sobre el PIB nunca han alcanzado los observados en 1980.

El siguiente gráfico muestra a detalle la reducción por sectores de inversión en el periodo 1980 a 2009.

Como se observa en el gráfico anterior el sector de mayor inversión en estas décadas fue el de “Energía”, lo que explica la importancia de este rubro para la economía mexicana.

En la última década la situación no ha mejorado, los niveles de inversión en infraestructura continúan por debajo de los máximos alcanzados, y no se observa mejoría.

En el siguiente gráfico, podemos ver que este gasto como proporción del PIB cayó de 2014 a 2019, presentado un aumento en 2020. La caída de la inversión en infraestructura sigue la dinámica del gasto de obra pública, pero entre 2014 y 2016, aunque el gasto de inversión presentó aumentos, la infraestructura siguió cayendo hasta alcanzar 1.1 % del PIB.

A nivel nacional, en el periodo comprendido entre 2010-2019, la economía creció a una tasa promedio anual de 2.1%, mientras que el gasto en infraestructura se redujo en una tasa del 7.3%, situación que marca el retroceso de desarrollo económico, al no invertir en infraestructura para generar las condiciones necesarias de crecimiento, en contraposición de lo planteado por nuestras autoridades en sus proyectos de nación.

En el gráfico final podemos revisar la situación y comportamiento sobre la distribución de inversión por tipo de gasto, en esta última década.

La nueva clasificación y la inclusión de nuevos rubros para considerar la inversión de capital han distorsionado las cifras generales para dar un seguimiento al capital de inversión en infraestructura, posiblemente para maquillar la información y no ser tan evidente en dicha reducción de gasto de capital.

La actual situación es preocupante, ya que sin un aumento en la inversión pública en infraestructura principalmente, resultará difícil generar un escenario de mayor desarrollo económico, que permita las condiciones de mejora la calidad de vida de los mexicanos.

La falta de políticas fiscales adecuadas para la sostenibilidad fiscal del país ha generado continuamente recortes presupuestales, afectando principalmente en la Inversión Pública Federal. El alejamiento del sector público en el financiamiento por medio del gasto en infraestructura ha reducido los incentivos de la iniciativa privada para complementar inversiones productivas.

Esto ha ocasionado una ruptura de complementariedad entre el gobierno y las empresas, ya que la inversión en proyectos de infraestructura requiere de una gran utilización de capital, existe un mayor riesgo de retorno de capital y son periodos de mediano y largo plazo (que, en la mayoría de las veces, solo lo pueden realizar los gobiernos, y pensar que el sector privado podría realizar tales inversiones ha sido un error estratégico).

El aumento de la participación del sector privado en la formación de capital fue insuficiente para alcanzar los niveles anteriores a la crisis de 1982.

Los recortes a los montos destinados a la Inversión Pública Federal han significado el fin de la era de progreso sostenido que había gozado el país durante las décadas previas, antes del nuevo modelo económico. La falta de crecimiento impidió la mejora de las condiciones de bienestar de la mayor parte del país y desapareció el progreso en áreas fundamentales del desarrollo.

Uno de los grandes problemas que tiene el Estado es el financiamiento de estos proyectos, ya que al no contar con los recursos suficientes y con la obligación de cumplir con otros gastos principalmente de índole de desarrollo social, los proyectos de infraestructura deben ser financiados a través de la deuda pública o con una coinversión pública-privada, lo cual se comentara en otro momento.

  1. “Infraestructura en México: Prioridades y Deficiencias del Gasto Público”, Centro de Investigación económica y Presupuestaria, A.C., pág. 36 y 37.

(*) Por Dr. Rubén Sánchez Orozco

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM, con la tesis El mercado de valores y su modernización en México.
Posgrado en Mercado de Valores, por la Universidad Anáhuac México Norte.
Posgrado en Banca de Inversión por el Instituto de Capacitación Financiera.
Maestría en Finanzas, por la Universidad Anáhuac México Norte, con la tesis Los requerimientos de capital, base fundamental para la administración de riesgos.
Doctorado en Administración Pública, por la Universidad Anáhuac México Norte con la tesis El poder legislativo frente al subdesarrollo económico de México.

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