Análisis sobre la situación mexicana ante el Tratado de Aguas de 1944

Justo ahora entramos en un punto en el cual debemos enfrentar los términos de dicho acuerdo, acatando como prioridad las responsabilidades de la Nación con el abastecimiento del agua en los estados del norte

Por bióloga Vanessa Romero Yahuitl (*)

Imagen Ilustrativa: Blende12/Pixabay

El reciente dialogo entre EUA y México ha puesto sobre la mesa el manejo del agua como recurso natural compartido entre ambas naciones, evidenciando las deficiencias que tiene México en el sistema hídrico y los retos a futuro para lograr una correcta administración del recurso.

Cuando se trata de un tema de importancia vital como el agua, es nuestro derecho y nuestro deber como ciudadanos estar informados y analizar los tratados internacionales que condicionan nuestro aprovechamiento del líquido vital.


Nos dicen en las noticias que es un acuerdo favorable para México, pues recibimos 4 veces más agua que EUA por el flujo de los ríos Bravo, Colorado y Tijuana y por esta razón EUA nos solicita el pago de esa diferencia en volumen de agua.

Sin embargo, las cosas siempre son más complejas de lo que parecen a simple vista, pues el tratado de aguas de 1944 entre EUA y México data de finales del siglo XIX, con algunas modificaciones y prórrogas indefinidas para el uso compartido del agua, y desde que se firmó viene arrastrando dificultades entre la cantidad de agua que entra a cada país y la demanda del recurso.

Justo ahora entramos en un punto en el cual debemos enfrentar los términos de dicho acuerdo, acatando como prioridad las responsabilidades de la Nación con el abastecimiento del agua en los estados del norte.

El agua de estos afluentes se utiliza en su mayoría para el mantenimiento de 6.5 millones de hectáreas dominadas por infraestructura hidroagrícola en terreno árido (*) y para el abastecimiento de las poblaciones del norte, hay que considerar que se requiere el uso de aguas tratadas adecuadas para el riego de hortalizas y el consumo humano.

Esta problemática resalta las deficiencias en el sistema de aguas del país, acuíferos contaminados que requieren tratamiento de aguas, presas locales deficientes y acaparamiento del agua por industrias como la ganadería y la minería.

Es un gran reto para México que se estuvo postergando para evitar fricciones entre las naciones involucradas, sacrificando el hecho de que existen fuertes carencias en la distribución de los recursos hídricos en el país, por una demanda creciente debido al aumento de la población y las actividades económicas.

Ante este panorama conviene pensar en nuevas estrategias de riego para los cultivos en zonas áridas, que permitan un mejor aprovechamiento del recurso hídrico, así como la optimización del tratamiento de aguas y su administración por medio de presas locales para el aprovechamiento humano con el fin de abastecer las demandas de la población.

A todos nos conviene que el país se encamine hacia una autosuficiencia hídrica; sin embargo, parece un camino difícil, tanto en el terreno legal como en el campo y la ciudad.

El agua se me escapa, se me escurre entre los dedos. Y no sólo eso. Ni siquiera resulta tan limpia (como un lagarto o una rana): me deja huellas en las manos, manchas que tardan relativamente mucho en desaparecer o que tengo que secar. Se me escapa, y sin embargo me marca; y poca cosa puedo hacer en contra.

Francis Ponge, traducción de Borges

Referencias:

(*) Olvera Salgado Et al; 2014, Participación y apropiación de la modernización y tecnificación del riego en Chihuahua México; Ingeniería Hidráulica Ambiental, VOL. XXXV, p. 47-61

Otros materiales consultados:

1. https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/derecho-internacional/article/view/84/137
2. Stephen P. Mumme El 60 aniversario del Tratado de Aguas de 1944: Logros y reformas requeridas.


(*) Bióloga Vanessa Romero Yahuitl

Egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con experiencia en la docencia en el Colegio Hebreo Tarbut y en divulgación científica en Universum, en el Museo de la Ciencia, en Mad Science Latino y en ferias de ciencia de la UNAM.

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