Convento de Santo Domingo, la gran pérdida

Por Roberto Santa Cruz (*)

Imagen ilustrativa: Especial

El convento de Santo Domingo, ubicado en ángulo noroeste del Zócalo, apenas a unas cuadras de la Catedral Metropolitana, era uno de los más importantes de Nueva España.

Al igual que el Convento de San Francisco, la estructura tenía como centro el templo, y en torno de él se integraban capillas, dependencias, patios, huertos, dormitorios y el refrectorio de los monjes de Santa Domingo.

Su origen se establece a sólo cinco años de la conquista. En 1526 el monasterio fue establecido, como ya se mencionó, muy cerca del corazón de la ciudad, pero la iglesia fue consagrada hasta 1590, pero tuvo que ser prácticamente reconstruida por problemas estructurales.

El templo principal

El soberbio templo es uno de los ejemplos más claros del Barroco en la capital de virreinato, y data del siglo XVIII. Las obras fueron comenzadas en 1717 y terminadas en 1736, siguiendo la planta de Cruz Latina.

Foto: Roberto Santa Cruz

Sin una documentación que lo compruebe, los especialistas en Arte Novohispano atribuyen su factura al arquitecto Pedro de Arrieta, quien se encargó además de las obras de la Basílica antigua de Nuestra Señora de Guadalupe y de iglesias como Santa Teresa la Nueva, ubicada en el Centro Histórico.

La cantera y el tezontle se combinan armoniosamente, como es visible también en el Sagrario Metropolitano o la Iglesia antigua de San Felipe Neri, hoy Biblioteca de la SHCP en República de El Salvador. Una combinación novohispana afortunada.

En la parte principal, en un altorrelieve, aparece Santo Domingo de Guzmán, debajo del Espíritu Santo, en una alegoría donde son importantes las Llaves de San Pedro y las Epístolas de San Pablo. Rompiendo el estilo tradicional de las fachadas, Santo Domingo luce dos ventanas frontales que iluminan la zona del Coro.

Foto: Roberto Santa Cruz

Altar

El gusto por el Neoclásico, estilo imperante en Europa a fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, llevó a tomar una decisión a los dominicos. El Altar Barroco dio paso a uno nuevo, diferente, que es el que podemos ver hoy en día.

Fue el Maestro Manuel Tolsá, autor del Palacio de Minería y la estatua de Carlos IV, quien levantó la obra en el estilo de moda.

Manuel Tolsá (Especial)

Visto de frente, sus dimensiones impresionan. Es grandioso.

Luce este Altar los elementos característicos del Catolicismo. Las pinturas ilustran la vida de la Virgen María, y el Cristo que preside es una de las joyas, es el Cristo del Noviciado, cuya manufactura es de pasta de caña de maíz, y que data del siglo XVI.

Otros altares dispuestos en la iglesia son el de la Virgen de Covadonga y otro a la Virgen María, si bien ambas son representaciones de la madre de Jesucristo. El dedicado a la Virgen de Guadalupe repite la estética Neoclàsica

Foto: Roberto Santa Cruz

Destrucción

Con las Leyes de Reforma, el convento fue expropiado por el Estado. En 1861 se destruyeron dos capillas, la del Rosario, y la de la Tercera Orden. Lamentablemente no hay documentación gráfica de su decoración, pero como ya referimos en un artículo anterior, la Capilla del Rosario era sorprendente por su riqueza ornamental barroca.

Las capillas, derribadas, dieron paso a una de las calles más ilógicas de la ciudad, la calle de Leandro Valle, llamada así en honor de un activo liberal de la época. Una arteria que comunica dos puntos en menos de cien metros.

Litografía del siglo XIX que muestra la destrucción del Convento de Santo Domingo. Imagen: Especial

Una parte del antiguo convento sobrevivió como vecindad, hasta su rescate por parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, cuyo acceso es por la calle (hoy peatonal) de Leandro Valle. En la década de los años 60 se reconstruyeron los tres arcos que aparecen al oriente de la fachada principal de la iglesia. Fue una decisión correcta, porque aunque no es exactamente igual a lo que existió, sí permite devolver armonía.

De todo el conjunto, aparte de la iglesia principal, subsiste la Capilla del Señor de la Expiración, muy pequeña y con una fachada sencilla.

Curiosidad histórica

Como dato adicional, se dice que en Santo Domingo están los restos de Pedro de Moctezuma, príncipe azteca, hijo de Moctezuma, quien murió en 1570, e hijo de María Miahuasúchitl.

(*) Roberto Santa Cruz

Periodista con 35 años de experiencia. Se ha desempeñado en las diversas ramas de quehacer informativo: prensa, radio, televisión e internet.

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