¿Qué le espera a México en materia de empleo?

Luego de explicar la importancia del empleo en las sociedades, el autor analiza la actual situación del mercado laboral en México, afectado por la pandemia de Covid-19

(*) Rubén Sánchez Orozco

Imagen ilustrativa: wal_172619 (Pixabay)

El empleo o trabajo ha sido y será el generador de desarrollo de cualquier sistema económico que se haya creado en la humanidad. Se puede definir como la ejecución de tareas o actividades que implican un esfuerzo físico y/o mental, y que tienen como finalidad la generación de bienes y/o servicios para satisfacer las necesidades humanas. El empleo o trabajo es el medio por el cual los individuos obtienen sus medios de subsistencia por lo que tienen que trabajar para vivir o viven del trabajo de los demás.

A través del tiempo, el empleo ha tenido distintas modalidades o clasificaciones, dependiendo de las épocas de desarrollo social y económico. Por ejemplo, el esclavismo es una relación laboral. De igual manera, el feudalismo, la industrialización, la división del campo en ejidos, la generación del empleo burocrático, la participación de los gobiernos en la economía por medio de las empresas estatales y los empleos bajo distintos formatos (como la lista de raya, jornaleros, honorarios, asalariados, out sourcing, etc.). Todas son relaciones entre los trabajadores y los dueños de los medios de producción, ya sean privados o públicos.

Para cualquier desarrollo económico, el trabajo es la gasolina que mueve toda la maquinaria para la generación de riqueza; no importa en qué tipo de sistema económico nos encontremos, el empleo existe y la división del trabajo igual, llámese capitalismo, comunismo, neoliberal, populista, socialista, economía mixta, interventor, promotor o regulador etc. Una definición del capitalismo es la marxista “la explotación del hombre por el hombre”, y un profesor de la Universidad nos comentó y definió los demás conceptos de los sistemas económicos, diciendo que las demás definiciones eran el viceversa del concepto marxista del capitalismo.

Los objetivos del empleo desde el punto de vista de desarrollo sostenible apuntan a estimular el crecimiento económico sostenible mediante el aumento de los niveles de productividad y la innovación tecnológica. La promoción de políticas que estimulen el espíritu empresarial y la creación de empleos son cruciales, para generar mejores niveles de vida de la sociedad y a la mayor población posible.

Uno de los principales objetivos que tiene que buscar un gobierno en relación con los ingresos de sus ciudadanos, es permitir y lograr una mejor distribución del ingreso. Y la mejor forma y eficiente es la creación de empleos y, entre mejor pagados, mayor será esa distribución del ingreso, la cual generará una mejor calidad de vida y desarrollo social de los pueblos. Entre mayor sea el número de ciudadanos con empleo y bien retribuido, generará mayor ingreso y si existe un ingreso que satisfaga necesidades y permitan la capacidad de ahorro, éste creará inversión y, por lo tanto, crecimiento y, si hay crecimiento, habrá desarrollo económico y social de cualquier sociedad.

El ciclo económico general capitalista es Producción, Distribución y Consumo, pero si alguno de estos procesos falla, el sistema también, En los últimos 40 años, la estrategia de maximización del capital ha generado mayores utilidades, pero con una concentración de la riqueza exagerada, diezmando el ciclo del desarrollo capitalista, lo cual, ha propiciado la falla en una buena distribución del ingreso en la sociedad, concentrando la riqueza en muy pocas manos, afectando la disminución en el consumo de la gente y estropeando la continuidad del ciclo capitalista. Si no hay consumo, existirá una disminución en la producción y, por lo tanto, en la distribución de los bienes, generando los estancamientos y problemas económicos.

La actual situación ha generado una oportunidad para retomar condiciones de desarrollo, pero para un mercado interno, propiciando una mejora en la estructura laboral de los países en desarrollo, creando las condiciones para estimular empresas nacionales que inviertan sus rentas en mercados internos y productos que se consuman en dichos merados, utilizando la mano de obra nacional con mejora en sus ingresos, e invirtiendo en nuevos desarrollos de beneficio local para mejor los niveles de vida de sus ciudadanos.

La generación de mejores empleos es fundamental. La inversión en infraestructura por parte de los gobiernos es indispensable, ya que genera empleo directo en el corto plazo y, en el mediano y largo plazo, servirá como elemento generador de desarrollo en las comunidades y ciudades de otras actividades económicas, cambiando y mejorando la estructura laboral del país.

La generación de empleos además forma parte del ciclo de ingresos para todos los integrantes de una nación. Los empleados o trabajadores reciben un ingreso por su actividad o trabajo realizado; los empresarios generan utilidades por la venta de productos o servicios generados, y los gobiernos reciben ingresos por los impuestos cobrados de esas utilidades generadas o por las operaciones realizadas.

Si existe una coordinación entre las clases económicas y sociales de las naciones, se pueden poner las condiciones generales necesarias para lograr el desarrollo social y económico de los ciudadanos de forma adecuada, es decir, generar condiciones de desarrollo económico y bienestar de vida en la mayoría de los ciudadanos, con salarios adecuados, utilidades razonables e impuestos progresivos.

La pérdida de empleos para el mes de junio de 2020 se estima en un millón de empleos, cifra que en el periodo del primer trimestre del 2020 era de 3.5% de la Población Económicamente Activa, que es de 2.0 millones de personas desempleadas. Si para el mes de junio se estima un incremento en el desempleo en un millón de personas, en el segundo trimestre la cifra será aproximadamente de 3.1 millones de desempleados, que significan el 5.24% de la PEA, cifras porcentuales similares a las registradas en el 2009 de 5.5%, tal y como se observa en el siguiente gráfico.

Lo importante para el segundo semestre del 2020 es recuperar el empleo lo más rápido posible y con mejores condiciones salariales para reactivar el ciclo económico. Situación nada fácil, pero no imposible, y más si se realizan las inversiones en infraestructura a nivel nacional.

Lo difícil será que la generación de empleo también se focalice en las regiones de mayor impacto del desempleo generado por la pandemia, es decir, en las ciudades o lugares en donde operaban las medianas, pequeñas y microempresas desaparecidas, principalmente dedicadas a los servicios.

La política laboral, según la teoría que se debe de aplicar por parte del gobierno, dependerá de la situación y condiciones económicas existentes, es decir, dependiendo del ciclo económico en que nos encontremos, se utilizará la estrategia sobre el empleo. Si estamos en una economía boyante, con una estructura de empleo suficiente por parte de la iniciativa privada, el gobierno reducirá sus plazas, reduciendo el aparato burocrático y desplazando la mano de obra a las empresas privadas y generando un ciclo productivo privado, manteniendo una burocracia suficientemente efectiva para las funciones de los gobiernos. En épocas del ciclo económico de contracción, los gobiernos tienen que contratar a personal para disminuir el paro laboral y permitir una recuperación más rápida de la economía productiva, permitiendo mantener cierto nivel de consumo por parte de los ciudadanos y ayudando a mantener la planta productiva privada.

Cuenta la leyenda que un presidente mexicano del siglo XIX, al encontrarse su gobierno en dificultades económicas, contrató cuadrillas para hacer hoyos y otras más para taparlos, y así pagarles salarios y poder reducir el paro laboral y mantener empresas mediante el consumo de estas personas. Las políticas públicas son para beneficiar a la población, no para que sus gobiernos sean económicamente eficientes; de no ser así, se acabarían los subsidios.

(*) Dr. Rubén Sánchez Orozco

Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública en la U.N.A.M., obteniendo el grado con la tesis: “El Mercado de Valores y su Modernización en México”. Posgrado en el Mercado de Valores, Universidad Anáhuac del Norte.
Posgrado en Banca de Inversión, Instituto de Capacitación Financiera. Maestría en Finanzas, en la Universidad Anáhuac del Norte, Tesis “Los Requerimientos de capital, base fundamental para la administración de riesgos”. Doctorado en Administración Pública, por la Universidad Anáhuac del Norte, tesis “El poder Legislativo frente al Subdesarrollo Económico de México”.

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