Todos debemos dar un golpe de timón

O reaccionamos de manera correcta todos (gobierno, empresarios y población) o el panorama se oscurecerá más...

Por Jorge Santa Cruz (*)

Imagen ilustrativa: Pixabay

«Si no hay un golpe de timón en la política económica que impulse y genere inversión y empleo productivo, el crecimiento económico promedio al final del actual sexenio podría ser prácticamente de cero o incluso hasta negativo», advirtió hoy el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Señaló que la agenda pública carece de programas de apoyo orientados a una rápida reactivación de la activación económica. «La administración —señaló el CEESP— va en sentido contrario en casi todos los aspectos que se requieren para generar un mayor crecimiento, inversión y bienestar para los hogares».

El llamado de atención se da después de que el INEGI reveló que el Producto Interno Bruto (PIB) retrocedió un 17.3% en el segundo trimestre del año con respecto al anterior (disminución que fue del 18.9% en comparación con el mismo lapso de 2019).

La reactivación parcial de la economía, según el CEESP, será insuficiente. Citamos parte de los argumentos con que sustenta su posición:

Aun cuando las condiciones en las que se desenvuelve la actividad productiva regresen a la normalidad una vez superada la crisis sanitaria —que las aperturas sean totales y no solo parciales—, la economía seguirá sufriendo el debilitamiento que ya la venía afectando desde 2018, incluso agravada por decisiones desacertadas de política en meses recientes, lo que hace más complicada una recuperación en los próximos años.

Revertir los daños será un reto importante, sobre todo en materia de bienestar de la población. De acuerdo con los reportes del INEGI, en abril y mayo se perdieron 12 millones de empleos y ocho millones de ocupados se convirtieron en subempleados, toda vez que vieron reducidas sus horas de trabajo y nivel de ingresos como medidas para conservar su empleo ante la crisis sanitaria. Esto implica que, para revertir este efecto, es necesario crear 20 millones de empleos de tiempo completo, lo que se ve simplemente imposible con un ritmo de crecimiento tan bajo como el que se prevé para los próximos años.

Evidentemente el deterioro del mercado laboral incide sobre los niveles de pobreza. De acuerdo con datos del CONEVAL, el porcentaje de personas en pobreza laboral calculada con base en la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), que sustituye temporalmente a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) como consecuencia del confinamiento sanitario, pasó de 53.1% en abril a 54.9% en mayo, además de que el ingreso laboral se redujo de 1,516.93 a 1,422.24 pesos, lo que representó una disminución de 6.2%1/. La dificultad de revertir aumentos en los indicadores de pobreza es bien sabida.

Sin embargo, el presidente López Obrador parece opinar que en efecto la recuperación ya empezó. En relación con el empleo formal medido a través de los registros en el IMSS, señaló que “nuestra propuesta de enfrentar la crisis nos está resultando favorable porque dijimos que a partir de julio empezábamos a levantarnos y ya hay signos en ese sentido, después de caernos, en el caso del empleo hasta 82 mil plazas perdidas en junio, ya julio prácticamente no hay pérdida de empleos”. Afirmó que hasta el 29 de julio se habían perdido 4 mil empleos y esperaba cerrar el mes sin pérdida. No obstante, en su sesión mañanera del 23 de julio, dijo que hasta esa fecha se habían perdido 27 mil empleos formales, lo que significa que, excluyendo sábado y domingo, tan solo en cuatro días se habrían registrado 23 mil nuevos trabajadores al IMSS.

Lo que sigue

La lógica indica que los próximos meses serán todavía más difíciles para México, no sólo por la falta de un programa de rescate económico, sino por la irresponsable respuesta federal a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

La Presidencia de la República y la Secretaría de Salud tuvieron dos meses —cuando menos— para diseñar una estrategia económica sustentada en la salud de la población y desperdiciaron la oportunidad.

Hoy, la pandemia sigue fuera de control y millones de familias ya no tienen cómo resistir el confinamiento. A lo anterior, se debe agregar la irresponsabilidades de significativos núcleos de población que desoyen las recomendaciones de utilizar cubrebocas y mascarillas y de guardar una sana distancia.

Urge, sí, un golpe de timón, pero a todos los niveles. El modelo económico de la Cuarta Transformación es perjudicial; el capitalismo salvaje, también. Necesitamos diseñar un tercer camino, sustentado en el respeto a la dignidad humana (y a los valores y principios elevados que la sustentan).

Una señal de ese cambio —la primera— sería que cada persona utilizara un cubrebocas. La segunda, que gobierno y empresarios unieras talentos, recursos y fuerzas por México. Esto implicaría dejar dogmatismos políticos y económicos para poner a México por encima de todo.

(*) Jorge Santa Cruz

Periodista y académico mexicano

Un comentario sobre “Todos debemos dar un golpe de timón

  1. Cómo lo señala el Articulista, “Necesitamos un tercer camino , que se sustente en la Dignidad de la persona, otro tanto hay que decir del derecho a la salud, no olvidar que las acciones que sustentan en proteger lo privado, defiende la autonomía de las personas y las políticas públicas, es un orden natural del vínculo social.

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