La población mundial envejece

La prolongación de la esperanza de vida ha sido un anhelo de la humanidad. En este sentido, el envejecimiento puede ser considerado un logro en el que mucho ha aportado el desarrollo científico técnico alcanzado

Por Rosa López Fernández (*)

Con el correr de los años noventa del pasado siglo, las tendencias mundiales hacia una menor fecundidad y la mayor esperanza de vida han elevado el fenómeno del envejecimiento de la población a un nivel jamás alcanzado.

El envejecimiento es un proceso universal, continuo y progresivo; ocurre en todo ser vivo como resultado de la interacción de la genética del individuo y su medio ambiente.

El alargamiento de la vida ha contribuido al incremento de las personas adultas mayores. Este proceso, aunque paulatino, ha determinado el aumento acelerado de las personas de 60 años de edad y más a nivel mundial.

El envejecimiento demográfico no tiene por protagonista a la vejez, sino a la infancia. El principal motivo de la rapidez con que se está produciendo en prácticamente todo el mundo no es, contra lo que podría parecer, el aumento numérico de quienes alcanzan edades avanzadas, sino la disminución de quienes tienen edades infantiles.

La declinación de la mortalidad origina un progresivo aumento de la esperanza de vida y, en consecuencia, un número cada vez mayor de personas llega con vida a edades avanzadas.

La disminución de la natalidad, la fecundidad y la mortalidad, las migraciones internas y externas son causa del envejecimiento en las sociedades actuales.

Las perspectivas en cuanto al aumento de las cifras y proporciones de personas de la tercera edad son impresionantes. Entre los años 2000 y 2050, la proporción mundial de personas de más de 65 años se espera que alcance más del doble de la actual.

Los porcentajes de población de avanzada edad y de las esperanzas de vida específicas de cada género variarán a lo largo de las próximas décadas tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo.

El cambio demográfico se ha producido con tal velocidad que hoy aparece la necesidad de atender los efectos del alto crecimiento poblacional y de preparar las respuestas institucionales y sociales para encarar los desafíos presentes y futuros que representa el envejecimiento demográfico. Este proceso está influyendo de distintas maneras en la sociedad, la economía, la política y la cultura.

Estos cambios tenderán a socavar el funcionamiento de muchas de las instituciones y los actores sociales presionarán para que se modifiquen, de modo que reflejen más fielmente las nuevas pautas de demandas y necesidades. El envejecimiento está impulsando profundos cambios en la manera de ser y de pensar.

La longevidad o el incremento de los años de vida del ser humano exigen, a nivel de toda la sociedad, una reflexión profunda e integral de las problemáticas del anciano, tanto desde el punto de vista teórico, como práctico, en interés de realizar esfuerzos mancomunados para lograr y mantener la calidad de vida de este grupo poblacional que crece mundialmente con rapidez.

(*) Dra. Rosa López Fernández

Dr. en Investigación interdisciplinaria, Coordinadora del diplomado en Cuidados a las personas adultas mayores: retribuyendo a la vida, una visión interdisciplinaria.

Catedrática e investigadora Universidad Anáhuac, México. Maestría en Gerontología Médica y Social por el Centro Iberoamericano de Atención a la Tercera Edad.

Investigadora Agregada por la Academia de Ciencias, Licenciatura en Psicología por Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, Cuba.

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