Año difícil para los monumentos de signo opresor

La cultura es presente y memoria, acción y ritual

Por Mtro. Marco Darío Balderas (*)

Imagen Superior: Captura de pantalla tomada de https://bit.ly/3d8q5q9

En medio de una de las grandes crisis sanitarias que haya vivido el mundo moderno provocada por la pandemia del COVID-19, se ha dado el fenómeno, nada nuevo, pero sí exacerbado, del derribamiento de estatuas y daño a monumentos en varios países del mundo por grupos sociales que protestan contra el racismo y la discriminación a partir de la muerte violenta del ciudadano de color norteamericano George Floyd, a manos de policías de la ciudad de Minneapolis el 25 de mayo.

Las protestas por la muerte de Floyd iniciaron de una manera pacífica, pero se transformaron inmediatamente en disturbios, que no es la primera vez que ocurren en Estados Unidos por causas de desigualdad racial y que formaron el movimiento Black Lives Matter, que se ha esparcido ahora mundialmente, favorecido, en gran medida, por las imprudentes declaraciones del mandatario estadounidense y que algunos atribuyen también a la presión social debida al excesivo confinamiento.

La indignación racial ha alcanzado las imágenes de esclavistas, conquistadores, imperialistas, exploradores y colonizadores, que son revisados desde su perspectiva histórica y cuestionadas sus acciones y las consecuencias de estas.

En esta iconoclastia simbólica, los primeros monumentos en ser cuestionados han sido los que representan a personajes de la guerra de secesión norteamericana del lado confederado. En Richmond, Virginia, se ha acordado el retiro de la estatua del general Robert E. Lee, general en jefe del ejército sureño, anunciado por el gobernador demócrata Ralph Northam el 4 de junio, decisión apoyada por el reverendo Robert Lee IV, descendiente del general, quien ha considerado la estatua ecuestre como «un símbolo de opresión». Sin embargo, para el día 9 de junio, la corte ha anunciado el bloqueo de cualquier acción del gobernador durante diez días.1

También en Richmond, se grafiteó y derribó la estatua del presidente confederado Jefferson Davis. En ciudades como Alejandría, en Virginia; Mobile y Montgomery, en Alabama, numerosas estatuas han sido derribadas y maltratadas este 2020. En tanto que Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de representantes de E. U., en un tweet del 10 de junio, hizo un llamado a retirar del Capitolio once estatuas que representan a soldados y oficiales confederados, pues estas estatuas «rinden homenaje al odio, no a un legado».2

El 8 de junio se informaba del derribo el día anterior —video incluido—, de la estatua del esclavista inglés Edward Colston en la ciudad de Bristol, que se conservaba desde 1895 en la avenida del mismo nombre. La escultura fue arrastrada hasta la cercana bahía de Bristol y tirada al mar, desde donde se puede ver el llamado puente de Pero, llamado así por Pero Jones, un esclavo.

Justicia poética. Colston trabajó en la Royal African Company, la compañía oficial esclavista inglesa encargada de llevar esclavos negros a las plantaciones de caña de azúcar del Caribe y a las de tabaco en Virginia.3

Para el 12 de junio se informó del retiro de la estatua del comandante militar colonial John Fane Charles Hamilton por parte del ayuntamiento de la ciudad neozelandesa de Hamilton, ante las peticiones de maoríes para quitarla de la Plaza Cívica.4

Otro tanto ha ocurrido con las efigies del rey Leopoldo II de Bélgica y los más recientes ataques en los Estados Unidos han sido contra las estatuas de Cristóbal Colón a quien varios movimientos consideran iniciador del expolio al mundo americano.5

El 31 de mayo la egiptóloga Sarah Parcak de la Universidad de Alabama, tweeteó instrucciones para derribar un obelisco que, como el Monumento a los soldados y marinos confederados en el Parque Linn de Birgmingham, Alabama, podía esconder bajo la apariencia egipcia un monumento racista. Los activistas pusieron manos a la obra por la noche. El alcalde Randall Woodfin entró entonces con un megáfono entre la multitud y dijo: «Permítanme terminar el trabajo por ustedes». Al día siguiente se enviaron trabajadores para remover el monumento.6

En un artículo Ryszard Kapuscinski cita una entrevista de un reportero del periódico Kayhan de Teherán a Golam, personaje cuyo oficio era el de derribar estatuas del Sha. A una pregunta responde: «… durante la última revolución, es decir, en el año 79, la desgracia consistió en que se lanzaron a derribar monumentos no pocos aficionados y por eso hubo muchos accidentes […]. Destruir un monumento no es tarea fácil […]. Hay que saber de qué material está hecho, qué peso tiene, cual es su altura, si está soldado en todos los bordes o si las juntas son de cemento, en qué sitio atar la cuerda, hacia dónde inclinar la estatua y, finalmente, cómo destruirla».7

Así, las sociedades actuales deberían aprender a desensamblar sus elementos anacrónicos e inoperantes para formar una nueva realidad que no sea igual o peor que la que hay que sustituir. Sí, más justa y equitativa. Pero, ¿qué opina el lector?

Fuentes consultadas

1. newsartnet.com
After an Egyptologist Tweeted Instructions on How to Knock Down an Obelisk, Protesters Tried It Out on a Confederate Monument. It Worked. The Birmingham mayor was all for removing the monument.
Artnet News, June 2, 2020

2. Franceculture.fr
Abattre le racisme en faisant tomber des statues
10/06/2020 (MIS À JOUR LE 11/06/2020 À 07:50)
Par Maxime Tellier

3. Aljazeera.com
Who was Edward Colston, why was his statue toppled? Edward Colston becomes symbol for UK’s Black Lives Matter movement as his statue is brought down in Bristol. 8 Jun 2020

4. https://www.dw.com/es/estatuas-hist%C3%B3ricas-bajo-ataque-en-todo-el-mundo/a-53780890

5. https://cnnespanol.cnn.com/2020/06/11/estatuas-de-cristobal-colon-estan-siendo-vandalizadas-y-derribadas-en-estados-unidos-por-que

6. newsartnet.com

After an Egyptologist Tweeted Instructions on How to Knock Down an Obelisk, Protesters Tried It Out on a Confederate Monument. It Worked. The Birmingham mayor was all for removing the monument.
Artnet News, June 2, 2020

7. Ryszard Kapuscinski, “Oficio: demoledor de estatuas”. Revista Luna Córnea, número 11, enero/abril 1997, p. 111

(*) Historiador y pintor Marco Darío Balderas

Historiador por la Universidad Iberoamericana y pintor por el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Ha sido investigador y redactor en numerosos proyectos editoriales y ha realizado varías exposiciones y murales privados y comerciales. Ha practicado la docencia en diversas instituciones y se ha desempeñado también como bibliotecario. Actualmente es investigador y redactor en la Fundación Miguel Alemán A. C.

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